Queen y el origen inesperado de “Bohemian Rhapsody”
La historia de Queen vuelve a sorprender con nuevos detalles sobre “Bohemian Rhapsody”, una de las canciones más importantes de la banda y de la historia del rock. Nuevos documentos relacionados con Freddie Mercury revelan que la composición atravesó varias transformaciones antes de convertirse en el clásico que millones de personas conocen. Entre títulos descartados, versos que nunca llegaron a la grabación final y una idea relacionada con una guerra, el proceso creativo muestra que Mercury construyó la canción pieza por pieza hasta encontrar la forma definitiva que terminaría marcando a Queen para siempre.
Queen desafió a su disquera para conservar la canción completa

Mucho antes de que “Bohemian Rhapsody” tuviera su nombre definitivo, Freddie Mercury ya había escrito una de las frases que terminarían definiendo la canción. El punto de partida fue “Mama, just killed a man”, una línea que apareció mientras el músico estudiaba diseño gráfico a finales de los años 60. A partir de aquella idea, Mercury imaginó inicialmente una historia relacionada con el Viejo Oeste y llegó a referirse al fragmento de manera informal como “The Cowboy Song”. El rumbo de la composición cambiaría considerablemente con el paso del tiempo.
Entre los documentos conservados aparecen versiones que permiten observar cuánto evolucionó la canción antes de llegar al estudio. Uno de los primeros borradores incluía una referencia a una guerra y mostraba una historia completamente diferente a la que finalmente escucharon los seguidores de Queen. Mercury también llegó a considerar “Mongolian Rhapsody” como título, antes de tacharlo y sustituirlo por “Bohemian Rhapsody”. Estas páginas revelan el nivel de experimentación detrás de una composición que posteriormente sería reconocida por su estructura poco convencional y sus constantes cambios de estilo.

El proceso creativo también estuvo acompañado por distintas influencias musicales. Mary Austin, antigua pareja y confidente de Mercury, recuerda en el nuevo libro dedicado al legado creativo del cantante que entre las referencias que rodeaban al músico estaban compositores como Chopin y Mozart, además de Joni Mitchell. La canción fue tomando una dimensión cada vez más ambiciosa, especialmente en su sección operística. Las anotaciones de Mercury muestran palabras que funcionaban como guías para construir las complejas armonías vocales que terminarían convirtiéndose en una de las características más reconocibles de Queen.
Cuando Queen llevó “Bohemian Rhapsody” al estudio, la ambición de Mercury también se reflejó en la producción. La banda dedicó aproximadamente tres semanas a grabar la canción, mientras la sección operística requirió numerosas sobregrabaciones de las voces de Mercury, Brian May y Roger Taylor. El resultado alcanzó casi seis minutos de duración, una extensión que preocupó a los ejecutivos de EMI. La compañía consideraba necesario realizar recortes para convertirla en un sencillo más convencional, pero Mercury se negó a modificar la pieza de acuerdo con esas exigencias.
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La historia dio un giro cuando el DJ Kenny Everett recibió una copia anticipada del tema para Capital Radio. Aunque inicialmente existía un entendimiento para reproducirla apenas un par de veces, el locutor terminó colocándola repetidamente durante un fin de semana. La reacción del público fue inmediata y las llamadas de los oyentes aumentaron mientras preguntaban dónde podían conseguir una canción que todavía no había sido lanzada oficialmente. El episodio ayudó a demostrar que la extensa y peculiar composición de Queen podía conectar con una audiencia mucho más amplia de lo que esperaba la industria.
Finalmente, “Bohemian Rhapsody” llegó al mercado sin los cortes solicitados y se convirtió en un fenómeno para Queen. El sencillo permaneció nueve semanas en el primer lugar de las listas británicas y también alcanzó los primeros puestos en Estados Unidos. Décadas después, la canción volvió a ganar impulso gracias a su aparición en Wayne’s World y, posteriormente, con la película Bohemian Rhapsody de 2018. Los nuevos documentos muestran que detrás de aquel éxito hubo una larga cadena de cambios, descartes y decisiones creativas que ayudaron a convertir una idea experimental de Freddie Mercury en un himno de Queen.