Cómo los Bee Gees ayudaron a superar el infierno del maquillaje

El rodaje de El Grinch (2000) jamás sería el mismo sin una mezcla inesperada: maquillaje insoportable, técnicas de resistencia de la CIA… y la música de los Bee Gees. Lo que para muchos es una curiosidad, para Carrey fue la salvación diaria detrás del disfraz verde.

Las sesiones de maquillaje para transformar a Carrey en el Grinch eran una pesadilla: lentes de contacto dolorosos, prótesis, un traje de pelo de yak verde que picaba… y jornadas de hasta 16 horas. El proceso fue tan insoportable que en el primer día Carrey confesó que “se sentía enterrado vivo” y que estaba listo para abandonar la cinta.

Bee Gees: el bálsamo inesperado para un rodaje infernal

Bee Gees: el bálsamo inesperado para un rodaje infernal

Para ayudarlo, el productor contrató a un agente entrenado en técnicas de resistencia a tortura para enseñarle cómo soportar la carga física y psicológica. Pero —según confesó el actor años después— las tácticas de la CIA no bastaban por sí solas. Lo que de verdad le daba calma y le permitía soportar el trance era la música de Bee Gees.

“Lo único que funcionó para calmarme a través del proceso de maquillaje era todo lo que habían hecho. No sé por qué, pero los Bee Gees me hicieron feliz. ¡No habría Grinch sin ellos!” dijo Carrey en una entrevista.

Durante los 92 días que duró la filmación de El Grinch, Carrey pasó por el maquillaje y el traje completo alrededor de 100 veces. Según recuerda el equipo de maquillaje, Carrey escuchaba casi todos los días un álbum en vivo de Bee Gees mientras le aplicaban la transformación.

Bee Gees: el bálsamo inesperado para un rodaje infernal

El ritmo de la música incluso servía de guía: el maquillista confesó que su rutina terminaba siendo coordinada con las canciones. Esa conexión emocional, estética y casi espiritual con las canciones del trío le permitió a Carrey encontrar un refugio mental en medio del caos del set.

Durante décadas, la película se convirtió en un clásico navideño, pero pocos sabían que detrás de la sonrisa verde del Grinch había noches de angustia, sufrimiento… y consuelo musical.

Hoy, cuando muchos recuerdan El Grinch con nostalgia, es importante reconocer la dimensión humana tras la icónica actuación. Más allá del disfraz y la comedia, Carrey vivió un proceso extremo, emocional y físico; y lo soportó con ayuda de recursos tan dispares como un experto en tortura y una banda disco-pop de los 70s.

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Además, la revelación pone en valor el poder de la música como refugio, herramienta terapéutica y salvavidas en situaciones extremas. Que un actor acostumbrado al humor haya necesitado tanto para dar vida a un personaje muestra lo duro que puede ser el oficio tras las cámaras.

Finalmente, esta confesión reciente arroja nueva luz sobre un clásico del cine navideño: ahora, cada vez que suenes “Stayin’ Alive” o “How Deep Is Your Love” quizá veas al Grinch desde otra perspectiva.

En resumen:

  • Jim Carrey sufrió jornadas de maquillaje “como ser enterrado vivo”
  • Contrataron a un experto de la CIA para entrenarlo a tolerar el tormento
  • Carrey escuchaba a los Bee Gees mientras le aplicaban el maquillaje
  • Esa música fue su consuelo y lo ayudó a soportar el rodaje
  • La filmación duró 92 días y unas 100 transformaciones
  • Gracias a ese sacrificio tenemos un clásico navideño inolvidable

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