Kelly Osbourne recurrió a un ritual para pedir ayuda a su padre
Kelly Osbourne contó uno de los momentos más difíciles que ha vivido tras la muerte de su padre, Ozzy Osbourne. La cantante y personalidad televisiva reveló que visitó la tumba del líder de Black Sabbath con una vela blanca para pedirle ayuda mientras atravesaba una etapa de profundo dolor emocional. Su testimonio también permite conocer cómo el duelo afectó su salud, su relación con su propio cuerpo y su capacidad para cuidar de sí misma. En medio de esa crisis, un encuentro inesperado terminó convirtiéndose en un punto de inflexión en su recuperación.
Kelly Osbourne habla del duelo y los cambios en su salud

La hija del legendario músico explicó que acudió al cementerio con una vela blanca, una práctica relacionada con su interés por la magia con velas. Según su relato, escribió un deseo en ella con un mensaje directo: necesitaba ayuda. Kelly aseguró que su padre le había dicho que le enviaría señales, por lo que aquel gesto tuvo un significado especial durante uno de los periodos más oscuros de su vida. La artista sentía que emocionalmente estaba devastada y le preocupaba que su hijo la viera en esas condiciones.
La historia tuvo un giro al día siguiente. Kelly Osbourne relató que su madre, Sharon Osbourne, llegó en un Mercedes negro acompañada de un hombre que vestía una chaqueta color mostaza. Al principio, Kelly pensó que su madre pretendía llevarla a rehabilitación, pero terminó conociendo a Chris Miller, terapeuta y asesor de vida. La artista atribuyó a ese encuentro una importancia decisiva en su proceso personal, pues encontró acompañamiento cuando más lo necesitaba. Su testimonio muestra cómo, en medio de una crisis, aceptar apoyo puede marcar una diferencia significativa.

La muerte de Ozzy Osbourne, ocurrida el 22 de julio de 2025, coincidió con otros cambios importantes en la vida de Kelly. La artista también enfrentó el final de su relación con Sid Wilson, integrante de Slipknot y su entonces prometido. En una entrevista reciente, explicó que el impacto emocional fue tan intenso que llegó a tener dificultades para alimentarse y cuidar de sí misma. Su pérdida de peso llamó especialmente la atención durante los BRIT Awards de febrero de 2026, aunque ella aclaró que no se trataba de un trastorno alimentario.
Kelly Osbourne también reveló que ha recuperado alrededor de 13.6 kilogramos desde aquella aparición pública. Al recordar las fotografías del evento, reconoció que no había dimensionado cuánto había cambiado físicamente durante los meses de sufrimiento. La cantante ha pedido comprensión ante los comentarios sobre su apariencia, al considerar que muchas personas opinan sin conocer las circunstancias que atraviesa alguien en privado. Además, rechazó las especulaciones sobre supuestas cirugías estéticas y explicó que las críticas públicas hicieron todavía más difícil afrontar un periodo ya complicado.
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Para Kelly Osbourne, hablar de su padre implica recordar tanto la ausencia como el vínculo que mantiene con él a través de sus recuerdos. La artista ha descrito este último año como uno de los más difíciles de su vida, pero también como una etapa que le permitió comprender la profundidad de su amor por Ozzy. El ritual frente a su tumba representa uno de los episodios más personales de ese proceso. Aunque la recuperación continúa, su relato pone el foco en la necesidad de acompañamiento y empatía durante el duelo, más allá de lo que muestran las fotografías.