Kelly Osbourne recuerda sus años en el Sunset Marquis
Kelly Osbourne recordó uno de los episodios más inesperados de su adolescencia y reveló que un amigo de su padre, Ozzy Osbourne, fue quien le dio su primera línea de cocaína. La confesión forma parte del documental If These Walls Could Rock, centrado en la historia del Sunset Marquis de West Hollywood, un hotel estrechamente relacionado con varias generaciones del rock. Kelly, que pasó buena parte de su infancia y adolescencia entre las giras de su padre, relató aquella experiencia mientras repasaba algunos de los recuerdos que conserva de aquel lugar.
Kelly Osbourne y el lado más caótico del hotel

Para Kelly Osbourne, el Sunset Marquis no era simplemente otro hotel dentro de las giras de Ozzy. Durante años, la familia se hospedó allí mientras el músico recorría Estados Unidos, antes de establecerse definitivamente en Los Ángeles. Kelly recordó que durante su infancia podía recorrer libremente sus espacios y vivir una rutina muy distinta a la de otros niños. Con el tiempo, ese escenario también se convirtió en el lugar donde experimentó algunas de sus primeras experiencias de adolescencia. Entre ellas estuvieron su primer trago, su primer beso y, posteriormente, su primer contacto con la cocaína.
La revelación más delicada llegó cuando Kelly Osbourne explicó quién estuvo detrás de aquella experiencia. Según su relato, fue uno de los amigos de Ozzy, integrante de una banda que describió como “muy, muy grande”, quien le proporcionó la droga en el hotel. Kelly no mencionó el nombre del músico y tampoco ofreció pistas suficientes para identificarlo con certeza. La historia quedó como uno de los recuerdos que decidió mantener en secreto durante años, principalmente porque estaba convencida de que sus padres reaccionarían con enorme enojo al descubrir lo sucedido.

El relato de Kelly Osbourne también ayuda a dimensionar la relación que los Osbourne mantenían con el Sunset Marquis. Sharon Osbourne recordó que el hotel era uno de los pocos lugares donde Ozzy podía comportarse con mayor libertad durante sus estancias en Los Ángeles. Las fiestas del cantante contribuyeron además a la fama del establecimiento como punto de encuentro para músicos y figuras de la industria. Billy Gibbons, guitarrista de ZZ Top y amigo de Ozzy, también recordó en el documental una celebración particularmente caótica en la que varios asistentes terminaron rompiendo vasos alrededor de la piscina.
Para Kelly Osbourne, aquellos recuerdos pertenecen a una etapa marcada por una convivencia poco convencional con el mundo del rock. Su infancia transcurrió cerca de músicos, giras, hoteles y celebraciones, mucho antes de que la familia alcanzara una fama todavía mayor con The Osbournes. La confesión sobre la cocaína no aparece como un episodio aislado de aquella época, sino dentro de un relato más amplio sobre crecer alrededor de una industria conocida por sus excesos. Kelly ya ha hablado públicamente en otras ocasiones sobre sus propios problemas de adicción y el proceso para mantenerse alejada de las sustancias.
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La historia adquiere un peso diferente tras la muerte de Ozzy Osbourne en julio de 2025. Kelly ha hablado abiertamente sobre el impacto que tuvo perder a su padre, a quien llegó a describir como su mejor amigo. En los meses posteriores, también ha compartido aspectos de su proceso de duelo y de las dificultades que ha enfrentado mientras intenta reconstruir su vida. Por eso, sus recuerdos sobre aquellos años junto a Ozzy mezclan ahora la nostalgia familiar con episodios más difíciles de una adolescencia vivida en circunstancias poco comunes. El Sunset Marquis aparece así como escenario de una etapa que todavía forma parte de su memoria.
La nueva confesión de Kelly Osbourne vuelve a mostrar una faceta poco conocida de su adolescencia y del ambiente que rodeó a la familia Osbourne durante los años de mayor actividad de Ozzy. Aunque decidió no revelar la identidad del músico que le dio aquella primera línea de cocaína, su testimonio deja claro que el Sunset Marquis fue mucho más que un hotel para ella. Fue un espacio donde crecieron recuerdos familiares, experiencias personales y algunas de las historias más difíciles de contar. Ahora, décadas después, Kelly decidió compartir una de ellas públicamente mientras recuerda una etapa marcada por el lado más impredecible del mundo del rock.